La sexualidad que no es una, o es ninguna (la sexualidad
no existe).
“Podríamos pensar porqué la sexualidad es traumática”
La masculinidad y la
feminidad no son dadas naturalmente en el ser humano, se construyen, se
historizan en cada individuo a partir de mezclas pulsionales orientadas desde
mandatos sociales desde épocas ancestrales. La supuesta sexualidad no es natural
ni tan siquiera en los animales. Digo por esa tan mentada referencia a la
naturalidad de la que todos hablan, pero nadie sabe lo que es “natural” y lo
que no, y nadie lo puede saber dado que lo natural y lo que no es natural, sólo
es un tema ideológico.
Tanto el hombre como
la mujer, advienen a sus respectivas identidades sexuales después de largos y
complejos recorridos pulsionales e identificacionales, reprimiendo y
priorizando algunas pulsiones en detrimento de otras, duelando algunas otras, y
esas otras pulsiones pueden hacer diversos síntomas en el sujeto, y que pueden
ser más o menos graves.
En el caso de que las
pulsiones reprimidas sean muy fuertes, estas pueden generar sentimientos de
elevada frustración, de insatisfacción, y como una manera de fortificar el
dique moral, se proyecta en los sujetos de diversidad sexual, y se los agrede
con más o menos violencia, tratando de negar, de castigar esa parte renegada en
uno mismo, pero que se la ve como una amenaza externa, como un agravio desde lo
moral.
Socialmente, se da el
mecanismo de clasificar (separar, atomizar) a los sujetos en categorías
sexuales, patologías, etc., luego se los discrimina (se los inferioriza) y más
tarde se los segrega, se los trata como objetos, es decir como si no tuviesen
deseos, necesidades, emociones, sentimiento, no considerándoselos sujetos con
iguales derechos, y son pasibles de
recibir reprimendas suaves hasta sumamente severas, inhibiendo derechos
vitales, y hasta la vida misma…
Nada es natural en el
ser humano, nada es per-se, todo se historiza, se construye en una mezcla de
historias y mandatos culturales, patriarcales, familiares, e individuales.
Entonces nos preguntamos, pero, y las pulsiones mismas, que son?, nos son dadas
al nacer?
Es claro que no
nacemos más que con impulsos de vida, y
que al ingresar a la cultura, ese proceso de ingreso a la cultura (ya se trate
del complejo de Edipo, o de cualquier otro algoritmo estructurante o
normativizante que puede generar más o menos la subjetividad), es el
responsable de la existencia de las pulsiones. Quizá una tremenda herida
narcisista sería poder considerar de que no “hay nada” que estamos como en el
vacío, pero es claro que no estamos en el vacío, sin embargo sí estamos en el
vacío y nos sujetamos, nos hacemos sujeto, nos sujetamos como el náufrago a una
tabla para no hundirse en el medio del océano y morir, entonces esas sujeciones
son las identificaciones primarias, las marcas que van quedando en nuestro
propio recorrido pulsional. Pero la sexualidad no existe como tal. En el
sentido de que no existe la sexualidad como UNO, como una vertiente única y UNA en cada ser humano. La
sexualidad es un fantasma (quiero decir que es una gran fantasía o un complejo
de fantasías construidos en la historia pulsional de cada sujeto).
Los procesos de
culturación y de subjetivación, cruzados con diversas ideologías de los grupos
de poder, son los responsables de la modalidad de las pulsiones, de que se
reprima más o menos.
Esa necesidad de
poder, que es una constitución narcisística deficiente, necesita del poder, del
apoderamiento del otro para controlar su propia incertidumbre y frustración pulsional,
y así domina, priva de derechos, inhibe, roba, mata, se apodera de bienes,
siempre se trata de hace sufrir y padecer al otro, hace padecer a ese otro por
sus propias carencias.
Si la sexualidad no está
definida a priori en el ser humano, si todo depende de las normas sociales,
largamente establecidas por cientos o miles de años, si son normativas
culturales, entonces como se forman las diversidades sexuales?
Como se construye la
homosexualidad, la heterosexualidad, la transexualidad, el travestismo, la
feminidad, la masculinidad, o cualquier otra diversidad sexual?. A partir de que procesos se construyen?.
En principio, digamos
que como ‘no hay nada’ a priori, la ambigüedad y la inestabilidad (en el curso
de la cultura) son reales, es decir la contingencia de lo sexual. podemos hablar más o menos feminidad o más o menos masculinidad,
etc..
Lo que no podemos
pensar es en normativas que tracen
heterosexualidades, (digo esto por ese furor de algunos psicólogos de pensar que
con prevención psicológica y determinada educación y asistencia en la infancia
muy temprana) que normativicen la sexualidad, es decir la heteronormatividad.
Si bien determinadas
sociedades privilegian o facilitar el
surgimiento de algunas tendencias sexuales,
y reprimen otras, según las ideologías de los grupos de poder imperantes, pero
no sería posible normativizar en cualquier sentido o signo pulsional, porque
justamente la pulsión no tiene objeto, no tiene signo, es perversa polimorfa,
cuanto menos (esto es lo que dijo Freud en Tres ensayos para una teoría sexual).
Pero aún, yo considero que la pulsión es sexual y es no UNA, ni un UNO, sino
que es un múltiple, es diversa, inconsistente y cambiante. Y que en realidad el
género está basado en estas diversidades que apoyan o sostienen una determinada
fantasía (fantasma), y que esta recubre –mostrando una de las tantas caras- la
diversidad sexual de todo individuo.
Podemos considerar
que la división del trabajo, las cuestiones ideológicas de los privilegios de
los grupos de poder, las necesidades de mantener determinados imaginarios de
modo de no desestructurar los andamiajes del poder, hacen que se ‘naturalicen’
o se anquilosen o se esquematicen determinadas
estructuras sexuales. Pero al relajarse estas ideologías o necesidades
sociales, surgen los procesos pulsionales en toda su gama. Es algo así como
pensar que todos somos andróginos. Pero es distinto a la androginia, porque se
trata de no una bipolaridad sexual, sino de una diversidad sexual.
Podemos decir que el
ser humano no nace con una identidad sexual definida, y que, en principio no
‘hay nada’, es decir ninguna tendencia hacia algún tipo de sexualidad, más allá
del sexo biológico (mujer, hombre, intersexo…), pero esto no define nada, es
mediante los mandatos sociales, largamente instalados en la cultura que
devienen determinadas marcaciones hacia las polarizaciones hombre, mujer, y que
se ejercen mediante todos los procesos educativos, hay una especie de herencia
cultural, que se transmite desde la filosofía, el lenguaje tanto verbal como
para-verbal, el arte, la educaciones en los colegios, la propaganda, las
religiones, las costumbres, la educación
de los cuerpos, las propagandas
televisivas, el humor, las instituciones, etc., que produce esta tendencias de
las identidades sexuales y detrimento de otras indentidades sexuales.
De hecho en los
orígenes el hombre necesitaba reproducirse, crecer numéricamente tanto para
defenderse de los posibles invasores, como de conseguir fuerza de trabajo para
conseguir el alimento, la vivienda, y protegerse mutuamente a sí mismo y al
grupo, etc., y es desde este punto de vista que podríamos pensar la importancia de el sexo biológico,
pero ello no quita que la diversidad pulsional estuvo siempre en la composición
del sexo en el ser humano. Esta es una de sus principales características.
La mayor herida
narcisista en el ser humano podría ser entonces el enfrentarse con esta especie
de ‘nada’ en el origen de lo sexual, y que no es una nada, sino el devenir
cultural del hombre mismo, solo una nada en cuanto que no hay sexualidad
per-se, naturalizada. Es decir, todo es género construido, historizado desde lo
universal cultural hacia lo singular, particular, que es cada individuo. Cada
individuo, más allá de su sexo biológico, más allá de su identidad sexual, y más allá de su género, tiene una propia
manera de vivir su sexualidad, que es como una identidad sexual totalmente
individual, basada en sus propias fantasías.
Muchos psicoanalistas
tomaron la famosa “diferencia sexual anatómica” para establecer los hitos en la
historia personal de la sexualidad, en las identificaciones. Pero la tan
supuesta diferencia sexual anatómica es un constructo ideológico más. El ser
humano trasciende su propio cuerpo, su destino anatómico, y realmente es lo que
es: un ser sexuado desde lo social, desde lo político, desde el otro, deseante, disgregado, dividido,
contradictorio y polimorfo, quizá, como el universo mismo.
En el caso del hombre para acceder a su identidad
sexual, debe poder identificarse al padre y desear mujeres (complejo edipico y
castración, según Freud), pero previamente proviene de una especie de
androginia, de indefinición, donde puede tender más hacia lo femenino u hacia
lo masculino, en forma totalmente independiente de su naturaleza sexual
biológica, de sus genes. El ser humano solo cuenta con la pulsión, y esta se
construye en base a las identificaciones primarias con los sujetos parentales.
Pero en el caso del varón, este debe hacer un duelo con sus restantes pulsiones
sexuales, entre ellas la homosexualidad, debe renunciar a ellas, esto ocurre al
menos en una sociedad capitalista heteronormativa. Pero este duelo, como todo
vuelo, dejará marcas profundas en la historia de la pulsión de cada sujeto. Le
dejará la marca indeleble de su recorrido pulsional. Que, como las huellas
digitales es única para cada sujeto.
En el caso de la mujer es exactamente lo
mismo, solo que la mujer desde el principio se relaciona con el objeto madre
como una mujer, pero como aun no es una mujer, lo hace como ese ser indefinido
aun, con lo cual es erróneo pensar que sería distinto lo que pasa con la mujer
que con el varoncito.
La mujer y el hombre, advienen a su
sexualidad de género como tales, recién después de un largo, complejo y complicado
proceso pulsional, pero la identidad sexual a la cual adviene cada cual, no es
tan extática o fija como se cree, es posible que durante su vida pueda variar
sus tendencias sexuales, es decir su identidad sexual. Y para defenderse de
estos procesos pulsionales inestables, el ser humano dispone de defensas, como
ser la proyección en el otro de sus marcas pulsionales, la discriminación, el
asco, el odio, etc. etc..
Pero, porque esa
necesidad del binarismo, de la bipolarización?, es un efecto de las sociedades
capitalistas, y totalitaristas, donde éstas necesitan definir claramente lo que
ellos son, como se autoproclaman, y todo el resto en otro grupo, para poder
dominar. Así los términos medios casi no cuentan, porque solo esta una
realidad, y la otra realidad que apenas lo es, o es lo opuesto, solo cuenta una
especie de identidad grupal de grupo hegemónico de poder, y el resto que
aparece como un peligro, como el mal, como lo amoral, como lo irracional, como
lo delictivo, como lo acientífico, lo feo, lo patológico, lo delincuente, etc.,
la bipolaridad recorre un largo camino tratando de formular una lógica que la
sustente, lógicas o algoritmos que dejan a un lado al resto, ese resto que no
entra en las dos agrupaciones construidas, y que por lo tanto, se clasifica
según otros conjuntos creaos para contenerlas, y desde luego que son
inferiores, malas, amorales, delictivas, peligrosas, etc.
Ética de las sexualidades.
Para lograr una vida más
plena, sana, y menos violenta, los sexos deben unificarse un poco más, es
decir, aceptar la diversidad pulsional en todos los seres humanos, no reprimir
tanto, no redireccionar o normativizar o polarizar hacia mujer, hombre,
reproducción, porque esto ya es una ideología que responde a las necesidades de
los grupos de poder en la cultura, dado que permitir el cambio, la aceptación
de la diversidad pulsional, implica devolverle al individuo su poder y su
creencia en sí mismo, en su propio deseo, en sentirse sujeto posible de crear,
de amar, y de vivir, con lo cual, es lógico que se revele fuertemente contra sus opresores, tanto en lo
económico como en lo moral, o jurídico, se le plantará de pie al poder
imperante.
Digo entonces que en
un futuro no muy lejano, es posible que se integren las distintas maneras de vivir la sexualidad,
es decir que se irá aceptando la diversidad sexual, los cambios de sexo, e
inclusive que en la vida una persona pueda oscilar entre una identidad sexual y
otra. Yo creo que esta vivencia de aceptación de su propia diversidad sexual,
le quitaría mucha violencia al ser humano, violencia que surge porque en su
fuero interno viola sus propios deseos, reprime sus diversidades, en ciega
obediencia a ideales (religiosos, políticos, culturales,), ideales que
responden a ideologías de poderes imperantes, ellos mismos su vez violentados.
El hombre es una nada
que se construye a sí mismo, pero se construye no tanto como decisión, sino por
los avatares de la cultura, las normas, las marcas primitivas, las ideologías, así
está claro que todo sexo es político. Todo sexo es político, responde a las
necesidades de las ideologías imperantes, al actuar de los seres humanos, a las
diversas praxis de los seres humanos, y digo político pero desde una
perspectiva cultura, de la historia de la cultura.
La discriminación.
Retomando el tema del
porque la discriminación hacia la diversidad sexual (no solo a la
homosexualidad) podríamos pensar que el hombre evita encontrarse con esa nada
primordial respecto de su sexualidad, y de que proyecta su propia diversidad
sexual en los grupos que representan la misma, y de esta manera los discrimina
y los segrega, con diversos tipos de violencia (verbal, del lenguaje, política, cultural, etc.) como una
manera de aleccionar y aleccionarse para no caer en la tentación, o manifestar
alguna tendencia hacia algunas de ellas. Cuando estas mezclas pulsionales estar muy reprimidas, muy prohibidas en el
interior del hombre, emergerán como violencias hacia los grupos de diversidad
sexual, generando clasificaciones, discriminaciones, segregaciones, por ejemplo
se considerará pecado (religiones), enfermedad (psiquiátrica, algunas
psicologías e incluso psicoanalistas), degeneraciones (ciencia), delito
(jurídico político), o malas costumbre (moralinas burguesas), en realidad todo
comienza desde la mirada política de algunos grupos que insisten en naturalizar
o normativizar según sus propias necesidades o intereses, o según sus propios
deseos y carencias o temores, en detrimento del deseo de los otros seres
humanos.
Sin embargo, hay
homosexuales que discriminan a homosexuales, y a grupos de extranjeros (judíos,
boliviano, etc.), y esto tiene que ver con el proceso de discriminación que se
da en el ser humano, y uno se pregunta: porqué esa necesidad de discriminar?, y
se me ocurre que se trata de un déficit, de una necesidad propia de algunos
seres humanos de que el otro, los otros, estén parados en la vereda de
enfrente, estén más abajo, inferiorizados, para que este sujeto pueda sentirse
seguro, y posiblemente tengan un “yo” más débil que necesita que el otro esté
sometido, discriminado, inferiorizado, para poder sentirse más completo, para
poder lograr su identidad, para alimentarse su la bestia de su carencia, y
negar su propia nada, su propia debilidad, sus propias frustraciones
pulsionales.
Pero no es una
posición culturalista, sino que es una posición política, como lo es el ser
humano, el hombre es un ser político, sus conductas apuntan a intereses,
deseos, fantasías, necesidades, nada es ahistorico, estructural, ni natural, ni anatómico, todo es histórico,
procesos históricos, devenir del ser humano.
Pero, cuales son las
vicisitudes de la formación de la feminidad y de la masculinidad, de la
homosexualidad, o de cualquiera otra diversidad sexual?, cuales son estos
procesos, identificaciones tempranas, etc.?.
Porqué el tabú del
incesto, de la prohibición?
Porqué la necesidad
de Falo en la cultura? (según el psicoanálisis)
Podríamos pensar que
una prohibición, cualquiera, pero que instaure una Ley demarcatoria, una
separación de lo parental, en la cadena
familiar, que permita diferencia al sujeto, es decir, que permita su subjetivación,
es definitivamente necesaria al proceso de culturalización del ser humano.
Pero si el Falo es un
objeto de división o no de las aguas en lo sexual, ya es un tema ideológico, es
una referencia a un pensamiento binario (de un lado o del otro, lo del medio no
cuenta o cuenta de menos), donde solo propone el dominador y el dominado. Lo
cual, no quiere decir que el concepto de Falo no sea valioso, pero es demasiado ideológico.
Pero si ‘no hay nada’ que sea esencial, s i no hay género per-se, si
no hay una esencia de lo masculino y de lo femenino, entonces que es lo que
determina en la construcción de los géneros femenino y masculino, homosexual, o
de cualquier otra diversidad?
Lo que creemos es que
una determinada polarización o demarcación, está en relación a identificaciones
primarias necesarias para la ‘separación’ del sujeto, separación del bloque
parental, necesidad imperiosa de sujetarse para poder hacerse individuo, sujeto
humano y no ahogarse en las aguas del todo, de la simbiosis con la madre, o las
imágenes parentales, separación necesaria a su proceso de subjetivación, de su
‘pase a la cultura humana’, -represión mediante-, la instauración de leyes
demarcatorias que operan desde lo social, desde lo familiar, para producir
sujetos humanos en la cultura. Pero, estos procesos, estas marcas o
identificaciones muy primarias, están cruzadas por lo ideológico, por los
intereses de grupos dominantes, que ejercieron el poder, e instauraron saberes
hegemónicos, con pretensiones de ‘esencialismo’, con tufo ontológico, con
pretensiones de ‘verdad ahistórica’.
En mis épocas de
estudiante de psicología en la universidad, yo me preguntaba y le inquiría a
mis profesores con una pregunta: “Porqué la sexualidad es traumática?”, de hecho
nunca pudieron responderme. Y tampoco pude yo, pero creo que se trata de que
sexualidad es traumática porque operan ideales que a su vez reposan sobre
ideologías que la postulan como traumática. La sexualidad no es traumática, es
un tema de definición que proviene posiblemente del psicoanálisis de la época
victoriana. Pero en todo caso, lo que la sexualidad puede tener de traumática, podría
ser que la misma no existe, de que es un constructo basado en una ausencia, si,
esto es lo que hace trauma, esa nada que debe asirse a algo para poder lograr
identidad, ser, y, sin embargo el saber no sabido de que no es nada. De que tal
vez, sea el amor, y de que quien puede vivir sin amor.
El
porqué de la discriminación.
Sabido es que una gran mayoría de los seres
humanos discrimina. Tal vez basan su identidad en la discriminación del otro.
Donde yo resido, Buenos Aires (República
Argentina), la discriminación está a la orden del día. Por ejemplo: se
discrimina a los extranjeros de nacionalidad Boliviana, Peruana, China, Judía,
Coreanos, (pero curiosamente no se discrimina a los Italiano, Españoles,
Alemanes, etc.), se discrimina a los homosexuales, a los travestis, a las
prostitutas, a las gentes que viven en villa miseria, a los gordos, a los feos,
a algunos enfermos, a los linyeras, a la gente pobre, a algunos intelectuales,
a los filósofos o pensadores, a la gente de provincias del interior del país, a
los adolescentes, y a los grupos de izquierda, ad los delincuentes, y hasta a
los llamados enfermos mentales (por lo menos los más considerados graves, como
ser psicosis, impulsividades, etc.). En fin, la discriminación es un delito
terrible, y que puede llegar a ser –en casos más extremos- un crimen de lesa
humanidad, por ejemplo cuando se ha discriminado, marginado, criminalizado y
ajusticiado a homosexuales, a mujeres consideradas brujas en la inquisición, y
hasta se los ha sometido a la muerte. Aun esto ocurre en algunos pocos países
donde existe un fundamentalismo religioso. También en el caso de los judíos en
la Alemania nazi.
Pero si queremos ahondar en el porqué de la
conducta discriminatoria, lo primero que observamos es que es algo así como una
actitud defensiva, de esta a la defensa de algo, que, tal vez esté en nuestro
interior mismo. Como por ejemplo: si la discriminación hacia las personas
homosexuales pude estar basada en prejuicios de orden religioso, ideológico,
cuando el proceso de discriminación es muy intenso, debiéramos sospechar una
actitud defensiva contra propios impulsos homosexuales no asumidos o muy
reprimidos. Podríamos pensar en que como todos los seres humanos no nacen con
la sexualidad definida y pasa por un primer período homosexual, deben hacer un
duelo para abandonar este tipo de satisfacción y acceder a su otra sexualidad
heterosexual, con lo cual toda persona debe hacer un duelo para abandonar este
tipo de satisfacción y acceder a su otra sexualidad heterosexual, con lo cual
aquellas personales que no duelaron estas otras sexualidades se encuentran ante
la necesidad de construir una especie de dique para no ser avasalladas por las
pulsiones de tinte homosexual, es decir, para no ser otra cosa de lo que son, y
en lo cual basan su sentimiento de identidad. Es como si dijesen: “Yo son
esto!” (mujer u hombre, u homosexual, o cualquier otra diversidad sexual), y
todo lo que atente con ese ser, es peligroso y hay que construir defensas
psicológicas. De hecho una de las principales es proyectar hacia el exterior de
uno mismo, las pulsiones de las cuales uno se estuviera defendiendo, entonces
se proyecta en los grupos homosexuales o de diversidad sexual, y se los
clasifica, se los discrimina, se los segrega, etc. etc.
Pero observo algo más, y es que también
existe, en la discriminación en general, tomemos como ejemplo la actitud
discriminatoria respecto del extranjero, que se puede remitir al bebe cuando
rechaza todo lo que no sea su madre (aunque a veces hay rechazo hacia la
madre), como un rechazo hacia aquello que no es conocido, entonces es peligroso,
entonces se debe huir o construir alguna defensa.
Pero hay algo más, y es respecto de la
ideología imperante, que construye la identidad de las personas basándose en la
discriminación, porque la discriminación es una manera de inferiorizar al otro,
al considerarlo ajeno, distinto, peligroso, en un status inferior al de uno
mismo. Pero, se trata de inseguridades propias proyectadas en los demás. Esta
manera de construir la identidad pisando las cabezas de los demás, es propia
del modelo de sociedades capitalista, precapitalista, poscapitalistas, y esto
no quiere decir que no haya existido la discriminación en las sociedades
comunistas, al contrario, existió y sobre todo respecto de la diversidad sexual
(homosexualidades, travestismos, fetichismos, etc. etc.), porque lo que aquí
ocurrió es que estas sociedades arrastraron muchos mecanismos discriminatorios, de injusticia social
propios de otras sociedades.
Si bien el proceso de diferenciación, de
separación es necesario en los primeros años de vida del niño para poder
individualizarse del resto, de sus imágenes parentales, del todo, para poder
subjetivarse, luego, no tendría sentido la permanencia de este proceso
psíquico, es decir que cobra sentido si está respaldando una necesidad de la
ideología de los grupos hegemónicos de poder, que necesitar discriminar,
inferiorizar, a grupos de personas para mantenerse en el poder. Entonces
discrimina a la mujer, a lo femenino porque monto el poder en lo masculino, en
el hombre, agresivo, exitoso, guerrero de batallas y de economías, político,
pensador, y todo lo restantes, es inferior. Como se observa es una actitud que
muestra abiertamente las inseguridades y carencias propias de estos individuos
o de ese sistema ideológico que se basa en el proceso discriminatorio para
construir identidades, que separa en grupos, e inferiorizar, esto se observa a
diario en el ámbito laboral, político, académico, religioso, de la salud, y de
relaciones cotidianas.
Entonces, se trata de nombrar o de crear una
determinada identidad (por ej.: homosexuales, o bolivianos), luego se la separa
en un grupo y se la discrimina, luego se la segrega, se la inferiorizar, luego
este grupo separado hasta puede ser considerado peligroso. Y hasta se culpa a
este grupo fuertemente discriminado como causante de su propia separación del
resto. Esto se escucha a diario cuando dicen “los judíos se autodiscriminan, o
los homosexuales se autodiscriminan”.
Considero que este proceso de discriminación
para producir identidades es patológico, pero desde la ideología dominante es
normal, es natural. La ideología cuando no puede justificar algo lo pone como
“lo natural”, “lo racional”, “el bien común”, “la moral y las buenas
costumbres”, “lo lógico”, “algo instintual en ser ser humano”, y cualquier otra
barbaridad que intente ocultar las luchas por el poder, por dominar, por
someter.
La sexualidad es
historia, es la historia de cada ser humano, su historia de la pulsion, su
propia version. Su version, su vertido, su per-version, su versatilidad.
Por ello, portar un determinado
sexo biologico es puro accidente, puro resto. La sexualidad se vierte sobre los
orificios, cualesquiera.
No hay comentarios:
Publicar un comentario