martes, 27 de noviembre de 2012


La sexualidad que no es una, o es ninguna (la sexualidad no existe).

                                                   “Podríamos pensar porqué la sexualidad es traumática”

 

La masculinidad y la feminidad no son dadas naturalmente en el ser humano, se construyen, se historizan en cada individuo a partir de mezclas pulsionales orientadas desde mandatos sociales desde épocas ancestrales. La supuesta sexualidad no es natural ni tan siquiera en los animales. Digo por esa tan mentada referencia a la naturalidad de la que todos hablan, pero nadie sabe lo que es “natural” y lo que no, y nadie lo puede saber dado que lo natural y lo que no es natural, sólo es un tema ideológico.

Tanto el hombre como la mujer, advienen a sus respectivas identidades sexuales después de largos y complejos recorridos pulsionales e identificacionales, reprimiendo y priorizando algunas pulsiones en detrimento de otras, duelando algunas otras, y esas otras pulsiones pueden hacer diversos síntomas en el sujeto, y que pueden ser más o menos graves.

En el caso de que las pulsiones reprimidas sean muy fuertes, estas pueden generar sentimientos de elevada frustración, de insatisfacción, y como una manera de fortificar el dique moral, se proyecta en los sujetos de diversidad sexual, y se los agrede con más o menos violencia, tratando de negar, de castigar esa parte renegada en uno mismo, pero que se la ve como una amenaza externa, como un agravio desde lo moral.

Socialmente, se da el mecanismo de clasificar (separar, atomizar) a los sujetos en categorías sexuales, patologías, etc., luego se los discrimina (se los inferioriza) y más tarde se los segrega, se los trata como objetos, es decir como si no tuviesen deseos, necesidades, emociones, sentimiento, no considerándoselos sujetos con iguales derechos, y son  pasibles de recibir reprimendas suaves hasta sumamente severas, inhibiendo derechos vitales, y hasta la vida misma…

Nada es natural en el ser humano, nada es per-se, todo se historiza, se construye en una mezcla de historias y mandatos culturales, patriarcales, familiares, e individuales. Entonces nos preguntamos, pero, y las pulsiones mismas, que son?, nos son dadas al nacer?

Es claro que no nacemos  más que con impulsos de vida, y que al ingresar a la cultura, ese proceso de ingreso a la cultura (ya se trate del complejo de Edipo, o de cualquier otro algoritmo estructurante o normativizante que puede generar más o menos la subjetividad), es el responsable de la existencia de las pulsiones. Quizá una tremenda herida narcisista sería poder considerar de que no “hay nada” que estamos como en el vacío, pero es claro que no estamos en el vacío, sin embargo sí estamos en el vacío y nos sujetamos, nos hacemos sujeto, nos sujetamos como el náufrago a una tabla para no hundirse en el medio del océano y morir, entonces esas sujeciones son las identificaciones primarias, las marcas que van quedando en nuestro propio recorrido pulsional. Pero la sexualidad no existe como tal. En el sentido de que no existe la sexualidad como UNO, como una  vertiente única y UNA en cada ser humano. La sexualidad es un fantasma (quiero decir que es una gran fantasía o un complejo de fantasías construidos en la historia pulsional de cada sujeto).

Los procesos de culturación y de subjetivación, cruzados con diversas ideologías de los grupos de poder, son los responsables de la modalidad de las pulsiones, de que se reprima más o menos.

Esa necesidad de poder, que es una constitución narcisística deficiente, necesita del poder, del apoderamiento del otro para controlar su propia incertidumbre y frustración pulsional, y así domina, priva de derechos, inhibe, roba, mata, se apodera de bienes, siempre se trata de hace sufrir y padecer al otro, hace padecer a ese otro por sus propias carencias.

Si la sexualidad no está definida a priori en el ser humano, si todo depende de las normas sociales, largamente establecidas por cientos o miles de años, si son normativas culturales, entonces como se forman las diversidades sexuales?

Como se construye la homosexualidad, la heterosexualidad, la transexualidad, el travestismo, la feminidad, la masculinidad, o cualquier otra diversidad sexual?.  A partir de que procesos se construyen?.

En principio, digamos que como ‘no hay nada’ a priori, la ambigüedad y la inestabilidad (en el curso de la cultura) son reales, es decir la contingencia de lo sexual.  podemos hablar  más o menos feminidad o más o menos masculinidad, etc..

Lo que no podemos pensar es en  normativas que tracen heterosexualidades, (digo esto por ese furor de algunos psicólogos de pensar que con prevención psicológica y determinada educación y asistencia en la infancia muy temprana) que normativicen la sexualidad, es decir la heteronormatividad.

Si bien determinadas sociedades  privilegian o facilitar el surgimiento de algunas tendencias  sexuales, y reprimen otras, según las ideologías de los grupos de poder imperantes, pero no sería posible normativizar en cualquier sentido o signo pulsional, porque justamente la pulsión no tiene objeto, no tiene signo, es perversa polimorfa, cuanto menos (esto es lo que dijo Freud en Tres ensayos para una teoría sexual). Pero aún, yo considero que la pulsión es sexual y es no UNA, ni un UNO, sino que es un múltiple, es diversa, inconsistente y cambiante. Y que en realidad el género está basado en estas diversidades que apoyan o sostienen una determinada fantasía (fantasma), y que esta recubre –mostrando una de las tantas caras- la diversidad sexual de todo individuo.

Podemos considerar que la división del trabajo, las cuestiones ideológicas de los privilegios de los grupos de poder, las necesidades de mantener determinados imaginarios de modo de no desestructurar los andamiajes del poder, hacen que se ‘naturalicen’ o se anquilosen  o se esquematicen determinadas estructuras sexuales. Pero al relajarse estas ideologías o necesidades sociales, surgen los procesos pulsionales en toda su gama. Es algo así como pensar que todos somos andróginos. Pero es distinto a la androginia, porque se trata de no una bipolaridad sexual, sino de una diversidad sexual.

Podemos decir que el ser humano no nace con una identidad sexual definida, y que, en principio no ‘hay nada’, es decir ninguna tendencia hacia algún tipo de sexualidad, más allá del sexo biológico (mujer, hombre, intersexo…), pero esto no define nada, es mediante los mandatos sociales, largamente instalados en la cultura que devienen determinadas marcaciones hacia las polarizaciones hombre, mujer, y que se ejercen mediante todos los procesos educativos, hay una especie de herencia cultural, que se transmite desde la filosofía, el lenguaje tanto verbal como para-verbal, el arte, la educaciones en los colegios, la propaganda, las religiones, las costumbres,  la educación de los cuerpos,  las propagandas televisivas, el humor, las instituciones, etc., que produce esta tendencias de las identidades sexuales y detrimento de otras indentidades sexuales.

De hecho en los orígenes el hombre necesitaba reproducirse, crecer numéricamente tanto para defenderse de los posibles invasores, como de conseguir fuerza de trabajo para conseguir el alimento, la vivienda, y protegerse mutuamente a sí mismo y al grupo, etc., y es desde este punto de vista que podríamos  pensar la importancia de el sexo biológico, pero ello no quita que la diversidad pulsional estuvo siempre en la composición del sexo en el ser humano. Esta es una de sus principales características.

La mayor herida narcisista en el ser humano podría ser entonces el enfrentarse con esta especie de ‘nada’ en el origen de lo sexual, y que no es una nada, sino el devenir cultural del hombre mismo, solo una nada en cuanto que no hay sexualidad per-se, naturalizada. Es decir, todo es género construido, historizado desde lo universal cultural hacia lo singular, particular, que es cada individuo. Cada individuo, más allá de su sexo biológico, más allá de su identidad sexual,  y más allá de su género, tiene una propia manera de vivir su sexualidad, que es como una identidad sexual totalmente individual, basada en sus propias fantasías.

 

Muchos psicoanalistas tomaron la famosa “diferencia sexual anatómica” para establecer los hitos en la historia personal de la sexualidad, en las identificaciones. Pero la tan supuesta diferencia sexual anatómica es un constructo ideológico más. El ser humano trasciende su propio cuerpo, su destino anatómico, y realmente es lo que es: un ser sexuado desde lo social, desde lo político,  desde el otro, deseante, disgregado, dividido, contradictorio y polimorfo, quizá, como el universo mismo.

En el caso del hombre para acceder a su identidad sexual, debe poder identificarse al padre y desear mujeres (complejo edipico y castración, según Freud), pero previamente proviene de una especie de androginia, de indefinición, donde puede tender más hacia lo femenino u hacia lo masculino, en forma totalmente independiente de su naturaleza sexual biológica, de sus genes. El ser humano solo cuenta con la pulsión, y esta se construye en base a las identificaciones primarias con los sujetos parentales. Pero en el caso del varón, este debe hacer un duelo con sus restantes pulsiones sexuales, entre ellas la homosexualidad, debe renunciar a ellas, esto ocurre al menos en una sociedad capitalista heteronormativa. Pero este duelo, como todo vuelo, dejará marcas profundas en la historia de la pulsión de cada sujeto. Le dejará la marca indeleble de su recorrido pulsional. Que, como las huellas digitales es única para cada sujeto.

En el caso de la mujer es exactamente lo mismo, solo que la mujer desde el principio se relaciona con el objeto madre como una mujer, pero como aun no es una mujer, lo hace como ese ser indefinido aun, con lo cual es erróneo pensar que sería distinto lo que pasa con la mujer que con  el varoncito.

La mujer y el hombre, advienen a su sexualidad de género como tales, recién después de un largo, complejo y complicado proceso pulsional, pero la identidad sexual a la cual adviene cada cual, no es tan extática o fija como se cree, es posible que durante su vida pueda variar sus tendencias sexuales, es decir su identidad sexual. Y para defenderse de estos procesos pulsionales inestables, el ser humano dispone de defensas, como ser la proyección en el otro de sus marcas pulsionales, la discriminación, el asco, el odio, etc. etc..

Pero, porque esa necesidad del binarismo, de la bipolarización?, es un efecto de las sociedades capitalistas, y totalitaristas, donde éstas necesitan definir claramente lo que ellos son, como se autoproclaman, y todo el resto en otro grupo, para poder dominar. Así los términos medios casi no cuentan, porque solo esta una realidad, y la otra realidad que apenas lo es, o es lo opuesto, solo cuenta una especie de identidad grupal de grupo hegemónico de poder, y el resto que aparece como un peligro, como el mal, como lo amoral, como lo irracional, como lo delictivo, como lo acientífico, lo feo, lo patológico, lo delincuente, etc., la bipolaridad recorre un largo camino tratando de formular una lógica que la sustente, lógicas o algoritmos que dejan a un lado al resto, ese resto que no entra en las dos agrupaciones construidas, y que por lo tanto, se clasifica según otros conjuntos creaos para contenerlas, y desde luego que son inferiores, malas, amorales, delictivas, peligrosas, etc.

Ética de las sexualidades.

Para lograr una vida más plena, sana, y menos violenta, los sexos deben unificarse un poco más, es decir, aceptar la diversidad pulsional en todos los seres humanos, no reprimir tanto, no redireccionar o normativizar o polarizar hacia mujer, hombre, reproducción, porque esto ya es una ideología que responde a las necesidades de los grupos de poder en la cultura, dado que permitir el cambio, la aceptación de la diversidad pulsional, implica devolverle al individuo su poder y su creencia en sí mismo, en su propio deseo, en sentirse sujeto posible de crear, de amar, y de vivir, con lo cual, es lógico que se revele  fuertemente contra sus opresores, tanto en lo económico como en lo moral, o jurídico, se le plantará de pie al poder imperante.

Digo entonces que en un futuro no muy lejano, es posible que se integren  las distintas maneras de vivir la sexualidad, es decir que se irá aceptando la diversidad sexual, los cambios de sexo, e inclusive que en la vida una persona pueda oscilar entre una identidad sexual y otra. Yo creo que esta vivencia de aceptación de su propia diversidad sexual, le quitaría mucha violencia al ser humano, violencia que surge porque en su fuero interno viola sus propios deseos, reprime sus diversidades, en ciega obediencia a ideales (religiosos, políticos, culturales,), ideales que responden a ideologías de poderes imperantes, ellos mismos  su vez violentados.

El hombre es una nada que se construye a sí mismo, pero se construye no tanto como decisión, sino por los avatares de la cultura, las normas, las marcas primitivas, las ideologías, así está claro que todo sexo es político. Todo sexo es político, responde a las necesidades de las ideologías imperantes, al actuar de los seres humanos, a las diversas praxis de los seres humanos, y digo político pero desde una perspectiva cultura, de la historia de la cultura.

La discriminación.

Retomando el tema del porque la discriminación hacia la diversidad sexual (no solo a la homosexualidad) podríamos pensar que el hombre evita encontrarse con esa nada primordial respecto de su sexualidad, y de que proyecta su propia diversidad sexual en los grupos que representan la misma, y de esta manera los discrimina y los segrega, con diversos tipos de violencia (verbal, del  lenguaje, política, cultural, etc.) como una manera de aleccionar y aleccionarse para no caer en la tentación, o manifestar alguna tendencia hacia algunas de ellas. Cuando estas mezclas pulsionales  estar muy reprimidas, muy prohibidas en el interior del hombre, emergerán como violencias hacia los grupos de diversidad sexual, generando clasificaciones, discriminaciones, segregaciones, por ejemplo se considerará pecado (religiones), enfermedad (psiquiátrica, algunas psicologías e incluso psicoanalistas), degeneraciones (ciencia), delito (jurídico político), o malas costumbre (moralinas burguesas), en realidad todo comienza desde la mirada política de algunos grupos que insisten en naturalizar o normativizar según sus propias necesidades o intereses, o según sus propios deseos y carencias o temores, en detrimento del deseo de los otros seres humanos.

Sin embargo, hay homosexuales que discriminan a homosexuales, y a grupos de extranjeros (judíos, boliviano, etc.), y esto tiene que ver con el proceso de discriminación que se da en el ser humano, y uno se pregunta: porqué esa necesidad de discriminar?, y se me ocurre que se trata de un déficit, de una necesidad propia de algunos seres humanos de que el otro, los otros, estén parados en la vereda de enfrente, estén más abajo, inferiorizados, para que este sujeto pueda sentirse seguro, y posiblemente tengan un “yo” más débil que necesita que el otro esté sometido, discriminado, inferiorizado, para poder sentirse más completo, para poder lograr su identidad, para alimentarse su la bestia de su carencia, y negar su propia nada, su propia debilidad, sus propias frustraciones pulsionales.

Pero no es una posición culturalista, sino que es una posición política, como lo es el ser humano, el hombre es un ser político, sus conductas apuntan a intereses, deseos, fantasías, necesidades, nada es ahistorico, estructural,  ni natural, ni anatómico, todo es histórico, procesos históricos, devenir del ser humano.

Pero, cuales son las vicisitudes de la formación de la feminidad y de la masculinidad, de la homosexualidad, o de cualquiera otra diversidad sexual?, cuales son estos procesos, identificaciones tempranas, etc.?.

Porqué el tabú del incesto, de la prohibición?

Porqué la necesidad de Falo en la cultura? (según el psicoanálisis)

Podríamos pensar que una prohibición, cualquiera, pero que instaure una Ley demarcatoria, una separación de lo parental,  en la cadena familiar, que permita diferencia al sujeto, es decir, que permita su subjetivación, es definitivamente necesaria al proceso de culturalización del ser humano.

Pero si el Falo es un objeto de división o no de las aguas en lo sexual, ya es un tema ideológico, es una referencia a un pensamiento binario (de un lado o del otro, lo del medio no cuenta o cuenta de menos), donde solo propone el dominador y el dominado. Lo cual, no quiere decir que el concepto de Falo no sea  valioso, pero es demasiado ideológico.

Pero si  ‘no hay nada’  que sea esencial, s i no hay género per-se, si no hay una esencia de lo masculino y de lo femenino, entonces que es lo que determina en la construcción de los géneros femenino y masculino, homosexual, o de cualquier otra diversidad?

Lo que creemos es que una determinada polarización o demarcación, está en relación a identificaciones primarias necesarias para la ‘separación’ del sujeto, separación del bloque parental, necesidad imperiosa de sujetarse para poder hacerse individuo, sujeto humano y no ahogarse en las aguas del todo, de la simbiosis con la madre, o las imágenes parentales, separación necesaria a su proceso de subjetivación, de su ‘pase a la cultura humana’, -represión mediante-, la instauración de leyes demarcatorias que operan desde lo social, desde lo familiar, para producir sujetos humanos en la cultura. Pero, estos procesos, estas marcas o identificaciones muy primarias, están cruzadas por lo ideológico, por los intereses de grupos dominantes, que ejercieron el poder, e instauraron saberes hegemónicos, con pretensiones de ‘esencialismo’, con tufo ontológico, con pretensiones de ‘verdad ahistórica’.

En mis épocas de estudiante de psicología en la universidad, yo me preguntaba y le inquiría a mis profesores con una pregunta: “Porqué la sexualidad es traumática?”, de hecho nunca pudieron responderme. Y tampoco pude yo, pero creo que se trata de que sexualidad es traumática porque operan ideales que a su vez reposan sobre ideologías que la postulan como traumática. La sexualidad no es traumática, es un tema de definición que proviene posiblemente del psicoanálisis de la época victoriana. Pero en todo caso, lo que la sexualidad puede tener de traumática, podría ser que la misma no existe, de que es un constructo basado en una ausencia, si, esto es lo que hace trauma, esa nada que debe asirse a algo para poder lograr identidad, ser, y, sin embargo el saber no sabido de que no es nada. De que tal vez, sea el amor, y de que quien puede vivir sin amor.

El porqué de la discriminación.

Sabido es que una gran mayoría de los seres humanos discrimina. Tal vez basan su identidad en la discriminación del otro.

Donde yo resido, Buenos Aires (República Argentina), la discriminación está a la orden del día. Por ejemplo: se discrimina a los extranjeros de nacionalidad Boliviana, Peruana, China, Judía, Coreanos, (pero curiosamente no se discrimina a los Italiano, Españoles, Alemanes, etc.), se discrimina a los homosexuales, a los travestis, a las prostitutas, a las gentes que viven en villa miseria, a los gordos, a los feos, a algunos enfermos, a los linyeras, a la gente pobre, a algunos intelectuales, a los filósofos o pensadores, a la gente de provincias del interior del país, a los adolescentes, y a los grupos de izquierda, ad los delincuentes, y hasta a los llamados enfermos mentales (por lo menos los más considerados graves, como ser psicosis, impulsividades, etc.). En fin, la discriminación es un delito terrible, y que puede llegar a ser –en casos más extremos- un crimen de lesa humanidad, por ejemplo cuando se ha discriminado, marginado, criminalizado y ajusticiado a homosexuales, a mujeres consideradas brujas en la inquisición, y hasta se los ha sometido a la muerte. Aun esto ocurre en algunos pocos países donde existe un fundamentalismo religioso. También en el caso de los judíos en la Alemania nazi.

Pero si queremos ahondar en el porqué de la conducta discriminatoria, lo primero que observamos es que es algo así como una actitud defensiva, de esta a la defensa de algo, que, tal vez esté en nuestro interior mismo. Como por ejemplo: si la discriminación hacia las personas homosexuales pude estar basada en prejuicios de orden religioso, ideológico, cuando el proceso de discriminación es muy intenso, debiéramos sospechar una actitud defensiva contra propios impulsos homosexuales no asumidos o muy reprimidos. Podríamos pensar en que como todos los seres humanos no nacen con la sexualidad definida y pasa por un primer período homosexual, deben hacer un duelo para abandonar este tipo de satisfacción y acceder a su otra sexualidad heterosexual, con lo cual toda persona debe hacer un duelo para abandonar este tipo de satisfacción y acceder a su otra sexualidad heterosexual, con lo cual aquellas personales que no duelaron estas otras sexualidades se encuentran ante la necesidad de construir una especie de dique para no ser avasalladas por las pulsiones de tinte homosexual, es decir, para no ser otra cosa de lo que son, y en lo cual basan su sentimiento de identidad. Es como si dijesen: “Yo son esto!” (mujer u hombre, u homosexual, o cualquier otra diversidad sexual), y todo lo que atente con ese ser, es peligroso y hay que construir defensas psicológicas. De hecho una de las principales es proyectar hacia el exterior de uno mismo, las pulsiones de las cuales uno se estuviera defendiendo, entonces se proyecta en los grupos homosexuales o de diversidad sexual, y se los clasifica, se los discrimina, se los segrega, etc. etc.

Pero observo algo más, y es que también existe, en la discriminación en general, tomemos como ejemplo la actitud discriminatoria respecto del extranjero, que se puede remitir al bebe cuando rechaza todo lo que no sea su madre (aunque a veces hay rechazo hacia la madre), como un rechazo hacia aquello que no es conocido, entonces es peligroso, entonces se debe huir o construir alguna defensa.

Pero hay algo más, y es respecto de la ideología imperante, que construye la identidad de las personas basándose en la discriminación, porque la discriminación es una manera de inferiorizar al otro, al considerarlo ajeno, distinto, peligroso, en un status inferior al de uno mismo. Pero, se trata de inseguridades propias proyectadas en los demás. Esta manera de construir la identidad pisando las cabezas de los demás, es propia del modelo de sociedades capitalista, precapitalista, poscapitalistas, y esto no quiere decir que no haya existido la discriminación en las sociedades comunistas, al contrario, existió y sobre todo respecto de la diversidad sexual (homosexualidades, travestismos, fetichismos, etc. etc.), porque lo que aquí ocurrió es que estas sociedades arrastraron muchos mecanismos  discriminatorios, de injusticia social propios de otras sociedades.

Si bien el proceso de diferenciación, de separación es necesario en los primeros años de vida del niño para poder individualizarse del resto, de sus imágenes parentales, del todo, para poder subjetivarse, luego, no tendría sentido la permanencia de este proceso psíquico, es decir que cobra sentido si está respaldando una necesidad de la ideología de los grupos hegemónicos de poder, que necesitar discriminar, inferiorizar, a grupos de personas para mantenerse en el poder. Entonces discrimina a la mujer, a lo femenino porque monto el poder en lo masculino, en el hombre, agresivo, exitoso, guerrero de batallas y de economías, político, pensador, y todo lo restantes, es inferior. Como se observa es una actitud que muestra abiertamente las inseguridades y carencias propias de estos individuos o de ese sistema ideológico que se basa en el proceso discriminatorio para construir identidades, que separa en grupos, e inferiorizar, esto se observa a diario en el ámbito laboral, político, académico, religioso, de la salud, y de relaciones cotidianas.

Entonces, se trata de nombrar o de crear una determinada identidad (por ej.: homosexuales, o bolivianos), luego se la separa en un grupo y se la discrimina, luego se la segrega, se la inferiorizar, luego este grupo separado hasta puede ser considerado peligroso. Y hasta se culpa a este grupo fuertemente discriminado como causante de su propia separación del resto. Esto se escucha a diario cuando dicen “los judíos se autodiscriminan, o los homosexuales se autodiscriminan”.

Considero que este proceso de discriminación para producir identidades es patológico, pero desde la ideología dominante es normal, es natural. La ideología cuando no puede justificar algo lo pone como “lo natural”, “lo racional”, “el bien común”, “la moral y las buenas costumbres”, “lo lógico”, “algo instintual en ser ser humano”, y cualquier otra barbaridad que intente ocultar las luchas por el poder, por dominar, por someter.

La sexualidad es historia, es la historia de cada ser humano, su historia de la pulsion, su propia version. Su version, su vertido, su per-version, su versatilidad.

Por ello, portar un determinado sexo biologico es puro accidente, puro resto. La sexualidad se vierte sobre los orificios, cualesquiera.

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